jueves, 1 de septiembre de 2016

Hablar con las manos


Una de las utilidades más fascinantes de las manos es la capacidad de comunicarnos con ellas. Cuando hablo de "comunicarnos" uso a propósito el término más amplio e indifinido que hay, porque efectivamente las posibilidades van desde lo más básico, como levantar el pulgar para indicarle a alguien que la cosa va bien, hasta dar una conferencia sobre física nuclear en lengua de signos.

Y, en medio, cientos de posibilidades.

Cada cultura ha creado su propio catálogo de gestos, con los que expresar cosas tan variadas como desear buena suerte, mandar a callar, decir que algo es muy caro, o incluso hacer saber que nos gusta la música heavy.

Sin embargo, en esta entrada quería hablar en particular de dos maneras de hablar con las manos que me fascinan especialmente. Una de ellas, el alfabeto de los dedos, es mencionada por Eduardo Galeano en "El libro de los abrazos", y hace referencia a la forma en que se comunicaban los presos políticos durante la dictadura en Uruguay. Puedes leer el texto en este enlace. No he podido encontrar información concreta sobre el funcionamiento de este alfabeto, pero según se explica en el relato, los presos estaban atados y llevaban los ojos vendados, lo que me hace pensar que se trataba de algún tipo de código morse, aunque el autor hace referencia a la buena o mala caligrafía que tenía cada uno... El relato es angustioso por lo que cuenta, y también hermoso por explicar como incluso en un entorno tan hostil el lenguaje se acaba colando por entre las rendijas, porque como dice Galeano, "Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada."

La segunda manera de comunicarse usando las manos es otro ejemplo del lenguaje abriéndose camino en las condiciones más áridas. Cuando, de pequeño, descubrí la existencia de la sordoceguera me quedé muy impactado, como ocurre todas esas veces en que uno de pronto descubre una más de las miles de maneras en que el mundo puede mostrar su lado más cruel. Sordo y ciego a la vez... Pero este descubrimiento fue paralelo al de la figura de Helen Keller, que paradójicamente es uno de los ejemplos de lo increíbles y maravillosas que pueden llegar a ser las personas. La historia de Keller y su profesora Anne Sullivan, que logró descubrirle el mundo enseñándole el alfabeto manual, así como a escribir, leer braille y también hablar. Es muy difícil, para los que hemos nacido con vista y oído, comprender lo que se debe sentir esa primera vez que, de repente, en la oscuridad total, de repente entiendes que esos toques en tu mano significan algo, que el mundo tiene un orden, un sentido y que es posible comunicarse con el...



martes, 30 de agosto de 2016

Para tocar el mundo

Hace unas semanas tuve un accidente. No fue nada muy grave, pero dos tendones de mi mano derecha quedaron dañados, y hubo que darme puntos y colocarme una férula durante casi tres semanas. Cuando ayer por fin me retiraron la férula, me encontré con mi mano derecha amoratada, rígida y no tan útil como yo había esperado. Mis dedos meñique, anular y corazón, sobre todo este último, son como periódicos enrollados: duros, acorchados, apenas flexibles. Donde estaban la heridas, hay unas costras negras y cicatrices rojizas. Si trato de flexionarlos, se dispara un afilado dolor. Próximamente empezaré a hacer rehabilitación, y con suerte volverán a estar bien.

Anoche, mientras me duchaba, pensé en lo importantes que son las manos. Es una perogrullada, y en realidad somos siempre conscientes de ello, sin necesidad de que nos pase nada. Pero esto que me ocurrió me hizo pensar en ellas más que nunca. Todas las partes de nuestro cuerpo son importantes, todas cumplen una función, y sin la mayoría de ellas no podríamos vivir. Pero las manos ocupan un lugar especial.

Porque en definitiva son nuestra principal vía de conexión con el mundo.

Con las manos podemos tocar las cosas y al resto de las personas, podemos dar placer y consuelo, y también hacer daño, podemos protegernos y proteger a otros, podemos crear cosas, cocinar, regar flores, aplaudir, lavarnos, jugar, tomar decisiones, percibir la temperatura y la dirección del viento; podemos incluso ver y hablar con ellas.

Con este blog quiero hacer mi pequeño homenaje a las manos, a todo lo que pueden hacer y a todo lo que significan, a los miles de usos que miles de personas les pueden dar en todo el mundo. Quizás también hablaré de cómo será la rehabilitación, de cada pequeño progreso que vaya notando.

La idea es que tendrá una fecha de caducidad, y esta será cuando mi mano derecha vuelva a recuperarse, y ya sólo queden marcas de lo que ocurrió.